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Artículo 9 del Código Civil

Artículo 9 del Código Civil dice lo siguiente:

Artículo 9.

1. La ley personal correspondiente a las personas físicas es la determinada por su nacionalidad. Dicha ley regirá la capacidad y el estado civil, los derechos y deberes de familia y la sucesión por causa de muerte.

El cambio de ley personal no afectará a la mayoría de edad adquirida de conformidad con la ley personal anterior.

2. Los efectos del matrimonio se regirán por la ley personal común de los cónyuges al tiempo de contraerlo; en defecto de esta ley, por la ley personal o de la residencia habitual de cualquiera de ellos, elegida por ambos en documento auténtico otorgado antes de la celebración del matrimonio; a falta de esta elección, por la ley de la residencia habitual común inmediatamente posterior a la celebración, y, a falta de dicha residencia, por la del lugar de celebración del matrimonio.

La nulidad, la separación y el divorcio se regirán por la ley que determina el artículo 107.

3. Los pactos o capitulaciones por los que se estipule, modifique o sustituya el régimen económico del matrimonio serán válidos cuando sean conformes bien a la ley que rija los efectos del matrimonio, bien a la ley de la nacionalidad o de la residencia habitual de cualquiera de las partes al tiempo del otorgamiento.

4. La determinación y el carácter de la filiación por naturaleza se regirán por la ley de la residencia habitual del hijo en el momento del establecimiento de la filiación. A falta de residencia habitual del hijo, o si esta ley no permitiere el establecimiento de la filiación, se aplicará la ley nacional del hijo en ese momento. Si esta ley no permitiere el establecimiento de la filiación o si el hijo careciere de residencia habitual y de nacionalidad, se aplicará la ley sustantiva española. En lo relativo al establecimiento de la filiación por adopción, se estará a lo dispuesto en el apartado 5.

La ley aplicable al contenido de la filiación, por naturaleza o por adopción, y al ejercicio de la responsabilidad parental, se determinará con arreglo al Convenio de La Haya, de 19 de octubre de 1996, relativo a la competencia, la ley aplicable, el reconocimiento, la ejecución y la cooperación en materia de responsabilidad parental y de medidas de protección de los niños.

5. La adopción internacional se regirá por las normas contenidas en la Ley de Adopción Internacional. Igualmente, las adopciones constituidas por autoridades extranjeras surtirán efectos en España con arreglo a las disposiciones de la citada Ley de Adopción Internacional.

6. La ley aplicable a la protección de menores se determinará de acuerdo con el Convenio de La Haya, de 19 de octubre de 1996, a que se hace referencia en el apartado 4 de este artículo.

La ley aplicable a la protección de las personas mayores de edad se determinará por la ley de su residencia habitual. En el caso de cambio de la residencia a otro Estado, se aplicará la ley de la nueva residencia habitual, sin perjuicio del reconocimiento en España de las medidas de protección acordadas en otros Estados. Será de aplicación, sin embargo, la ley española para la adopción de medidas provisionales o urgentes de protección.

7. La ley aplicable a las obligaciones de alimentos entre parientes se determinará de acuerdo con el Protocolo de La Haya, de 23 de noviembre de 2007, sobre la ley aplicable a las obligaciones alimenticias o texto legal que lo sustituya.

8. La sucesión por causa de muerte se regirá por la Ley nacional del causante en el momento de su fallecimiento, cualesquiera que sean la naturaleza de los bienes y el país donde se encuentren. Sin embargo, las disposiciones hechas en testamento y los pactos sucesorios ordenados conforme a la Ley nacional del testador o del disponente en el momento de su otorgamiento conservarán su validez, aunque sea otra la ley que rija la sucesión, si bien las legítimas se ajustarán, en su caso, a esta última. Los derechos que por ministerio de la ley se atribuyan al cónyuge supérstite se regirán por la misma ley que regule los efectos del matrimonio, a salvo siempre las legítimas de los descendientes.

9. A los efectos de este capítulo, respecto de las situaciones de doble nacionalidad previstas en las leyes españolas se estará a lo que determinen los tratados internacionales, y, si nada estableciesen, será preferida la nacionalidad coincidente con la última residencia habitual y, en su defecto, la última adquirida.

Prevalecerá en todo caso la nacionalidad española del que ostente además otra no prevista en nuestras leyes o en los tratados internacionales. Si ostentare dos o más nacionalidades y ninguna de ellas fuera la española, se estará a lo que establece el apartado siguiente.

10. Se considerará como ley personal de los que carecieren de nacionalidad o la tuvieren indeterminada, la ley del lugar de su residencia habitual.

11. La ley personal correspondiente a las personas jurídicas es la determinada por su nacionalidad, y regirá en todo lo relativo a capacidad, constitución, representación, funcionamiento, transformación, disolución y extinción.

En la fusión de sociedades de distinta nacionalidad se tendrán en cuenta las respectivas leyes personales.

El artículo 9 del Código Civil, recoge de manera muy resumida, la aplicación de las normas internacionales de acuerdo a determinadas circunstancias.

  • La nacionalidad, determina la ley que rige a las personas, relativa a la capacidad de la persona física, del estado civil, de los derechos y deberes de familia y la sucesión por causa de muerte.

El cambio de nacionalidad no afecta a la mayoría de edad adquirida.

  • El matrimonio, se rige por las siguientes normas:
    • Por la ley personal común o nacionalidad de los contrayentes.
    • A falta de esta, podrá regirse por la ley personal o de residencia de alguno de los cónyuges (teniendo que ser habitual) siendo elegida por los contrayentes, mediante documento autentico.
    • En ausencia de las anteriores, la regulación del matrimonio será por la residencia común y habitual de los contrayentes, está será la inmediatamente posterior a la celebración.
    • Si no se dan ninguno de estos puntos, se regulara por el lugar de celebración del matrimonio.

En caso de nulidad, divorcio o separación se regirá por el artículo 107 del Código Civil.

  • El régimen económico matrimonial se regulará de acuerdo a los contrayentes, siempre que sea válido a las normas que regulen el matrimonio, o las de nacionalidad o residencia habitual de cualquiera de ellos en el momento de otorgarlas.
  • La filiación, determinándose a través de las siguientes normas:
    • Por la ley que rija la residencia habitual del hijo.
    • A falta de esta o por prohibición de la norma, se aplicará la ley nacional del menor.
    • En ausencia o prohibición de ambos puntos, se regirá por las normas sustantivas españolas.

En ámbito internacional, la ley aplicable es el Convenio de La Haya, de 19 de octubre de 1996, que regulará la competencia, la ley aplicable, el reconocimiento, la ejecución y la cooperación en materia de responsabilidad parental y de medidas de protección de los niños.

  • La adopción, es una de las manera de adquirir la filiación, se regirán en ámbito internacional por la Ley de Adopción Internacional, reconociendo en España las adopciones constituidas por autoridades extranjeras, siempre que se rijan de acuerdo a las normas establecidas en la Ley de Adopción Internacional.
  • La protección de los menores se regulará por el Convenio de La Haya, de 19 de octubre de 1996, siendo el mismo convenio que regula la filiación, establecido en el apartado 4 de éste artículo.

La ley aplicable a la protección de las personas mayores de edad, se regula por la norma de su residencia habitual, si se produce un cambio de Estado, será la nueva norma la que se aplique, no obstante, en España se reconocerán las medidas de protección acordadas en otros Estados, como excepción, será de aplicación la ley española para la adopción de medidas provisionales o urgentes de protección.

  • La obligación de alimentos entre parientes viene recogida por el Protocolo de La Haya, de 23 de noviembre de 2007.
  • La sucesión por causa de muerte, se rige por la ley nacional del fallecido, con independencia de los bienes y de donde se encuentren. Las disposiciones testamentarias se realizarán de acuerdo a la ley nacional del testador, no obstante las legítimas se realizarán de acuerdo a las normas que se rijan en el momento del fallecimiento del causante. Si por ley, se atribuyen al cónyuge una serie de efectos, se regularán por las normas del matrimonio, se exceptúa la legítima de los descendientes.
  • La doble nacionalidad, es reconocida en la legislación española, siendo reguladas de acuerdo a los tratados internacionales, siendo preferida la nacionalidad de la residencia habitual o, en su defecto, la última adquirida.

Si la doble nacionalidad no es reconocida en España, siendo la española y otra, prevalecerá la española, si ninguna de las dos fuera española se regulará de acuerdo el apartado siguiente.

  • La indeterminación de la nacionalidad, cuando fuera por su carencia o indeterminación o que concurra lo dispuesto en el apartado anterior, la ley personal será la de la residencia habitual.
  • Las personas jurídicas, sólo tienen este apartado, regulando su nacionalidad la capacidad, la constitución, la representación, el funcionamiento, transformación, disolución y extinción.

En caso de fusiones de empresas, de diferente nacionalidad, se tendrá en cuenta la ley personal de cada una.

Estas normas se aplicarán cuando exista una ley personal diferente a la española, es decir, que por cualquiera de las formas de determinar las leyes personales sean diferentes a la española, teniendo que acudir en estas materias a la norma que rige esta situación.

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