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Artículo 3 del Código Civil

Artículo 3 del Código Civil dice lo siguiente:

Artículo 3.

1. Las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos, y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de aquellas.

2. La equidad habrá de ponderarse en la aplicación de las normas, si bien las resoluciones de los Tribunales sólo podrán descansar de manera exclusiva en ella cuando la ley expresamente lo permita.

El artículo 3 del Código Civil, recoge la norma general de interpretación de las normas, en materia civil, no recoge una clasificación según la importancia, sino los elementos a tener en cuenta para interpretar, siendo los siguientes:

  • El sentido propio de las palabras, en relación al contexto: no da a lugar a dudas, este primer elemento recoge la forma de interpretar la norma, de acuerdo al texto en el que este transcrito, siendo importante la relación del texto.

Ejemplo: si hablamos de las normas generales de un contrato, en un contrato de compraventa, tendremos que saber que los elementos que definen estos contratos, como recoge su artículado es la entrega de un objeto por un precio.

  • Antecedentes históricos y legislativos, y la realidad social del tiempo que han de ser aplicadas: las normas tienen su origen en normas anteriores (hay excepciones), regulando las relaciones personales en ese momento histórico, al interpretar tendremos que acudir no sólo a la norma, si no al origen de la norma, siempre que la realidad social sea la misma.

Ejemplo: continuando con el ejemplo de la compraventa, al interpretar el contrato de compraventa, tendremos que acudir a las normas que regulan los elementos de este contrato, si no pudiéramos entenderlo tendremos que acudir al Proyecto de Ley, o de la norma, si sigue produciendo complicaciones al interpretarlo, tendremos que acudir a la esencia o al origen, como casi todo el derecho de nuestros días, al Derecho Romano, pero adecuándolo a la realidad social actual.

  • Espíritu y Finalidad: la norma, aunque no es un elemento vivo, tiene su espíritu y busca una finalidad, sin estos elementos, la norma dejaría de ser relevante, y por tanto eliminada del ordenamiento jurídico. El espíritu o esencia de la norma trata de englobar, no sólo los aspectos recogidos en el texto, sino los conceptos que tienen cabida en la norma. La finalidad de la norma, es regular la relación personal.

Ejemplo: utilizando el mismo elemento de explicación, el espíritu de un contrato de compraventa, busca incluir la esencia del intercambio de un objeto a cambio de un precio. La finalidad trata de regular las relaciones personales, que se basen en la compra y venta de bienes.

El apartado segundo, recoge el concepto de equidad (dar a cada uno lo suyo, de acuerdo a sus méritos), y su aplicación en la interpretación de las normas, excluyendo que las resoluciones emitidas por el juzgado descansen sobre este concepto, se exceptúa cuando venga recogido en la norma.

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